El Micelio
Una exploración compartida
MICELIO 2026/27 · Ya estamos viviéndolo.
Puedes apuntarte a la lista para ser la primera en saber de la próxima edición (septiembre 2027)
Seguro que tienes libros subrayados, vídeos guardados, recetas que quieres probar, rutas anotadas, lugares a los que quieres ir o ideas que un día pensaste: «esto tengo que hacerlo».
Cosas que te despiertan curiosidad. Que te apetece probar, tocar, investigar, recorrer, hacer.
Y, sin embargo, pasan las semanas. Los meses. La vida se llena de todo lo demás y muchas de esas cosas se quedan ahí, esperando a «algún día».
Entre guardar una idea y vivirla hay un camino.
Y no es porque te falten ideas. Más bien al contrario.
Nunca habíamos tenido tantas cosas al alcance de la mano: conocimiento, lugares por descubrir, recetas, preguntas, juegos, proyectos, personas de las que aprender, cosas que probar.
Podemos guardarlas todas. Verlas. Leerlas. Saber que existen.
Pero saber que algo existe no es lo mismo que vivirlo.
Hay cosas que solo se descubren cuando sales, pruebas, tocas, haces, observas, juegas, cultivas, te mueves, compartes o sigues una curiosidad sin saber muy bien adónde te va a llevar.
Eso puede ocurrir en un bosque, pero también en una cocina, en una calle, alrededor de una mesa o a diez minutos de casa. Sola, con otras exploradoras, con Piracanes o con miniexploradores.
No hace falta convertirlo en una nueva manera de vivir.
Hace falta que alguna vez ocurra.
De eso va Micelio.
Donde empezó todo
En febrero de 2018 me fui a recorrer la península en furgoneta con Bongo y Vespa.
El primer tramo lo hice junto a mi amiga Flor. Antes de arrancar me preguntó qué esperaba de aquel viaje y le respondí:
«Solo quiero ver un amanecer con un zumo de naranja en la mano y sentir calma».
Ese era mi gran objetivo. No recorrer veinte ciudades. No hacer kilómetros. Ni hacer cursos de educación canina al puro estilo circense.
Solo sentir calma.
Durante mucho tiempo pensé que para encontrar cosas así tenía que irme lejos. Que necesitaba una furgoneta, un viaje, un bosque o algún lugar distinto al de todos los días.
Ocho años después vivo en una aldea gallega y, curiosamente, ya no creo que la cuestión sea vivir aquí.
No hace falta mudarse al rural. Ni cruzar la península. Ni desayunar en una mesa monísima con un mantel de lino mientras sale el sol.
Porque muchas de las cosas que despiertan mi curiosidad están aquí mismo: en lo que ocurre alrededor, en algo que nunca había mirado con atención, en una conversación, en salir por otro camino, en probar una cosa sin saber muy bien para qué.
No siempre hace falta irse lejos para explorar.
A veces hace falta tener una buena excusa para mirar lo que ya tienes cerca.
Después llegaron años muy distintos a los que había imaginado.
La despedida de Bongo. Acompañar a mis padres en el final de sus vidas. El inicio de la vida de la miniexploradora.
Y en medio de todo aquello empecé a fijarme en algo.
Había pensado muchas veces en la naturaleza como un lugar al que ir. Un bosque. El mar. Una montaña. Un sitio fuera de casa.
Pero también estaba allí.
En una habitación de hospital mientras acompañaba a mi padre. En mi propio cuerpo. En el nacimiento y en la muerte. En los Piracanes. En la comida. En la luz que cambia. En las estaciones. En las personas que tenemos alrededor.
Y desde entonces tengo cada vez más curiosidad por todo eso que está ocurriendo delante de nosotros y que muchas veces ni siquiera vemos.
De ahí nace también Micelio.
No quiero cambiarte la vida. No quiero enseñarte a vivir. Solo quiero poner un poquito más de vida en tu vida.
Y para hacerlo he preparado una exploración que no voy a contarte entera.
Porque parte de la gracia está precisamente ahí.
Recibir algo sin saber todavía para qué servirá. Encontrar una pista. Salir a buscar algo. Abrir una carta. Probar. Observar. Hacerte una pregunta. Descubrir semanas después que aquello que parecía no tener importancia formaba parte de otra cosa.
No seguimos un temario. Seguimos la curiosidad.
Algunas exploraciones empezarán en una carta. Otras en algo que llegará a tu casa. En una conversación, un paseo, una semilla, una pregunta o una pieza cuyo sentido todavía no conoces.
Yo voy preparando el camino.
Tú no necesitas saber adónde lleva antes de empezar.
De eso va Micelio: de tener una buena excusa para explorar y ver qué encontramos juntas.
Si prefieres que te lo cuente ...
¿Te apetece explorar con nosotras?
Micelio es una exploración compartida que iremos descubriendo mientras la vivimos.
Yo preparo el camino, las pistas y alguna que otra sorpresa.
Tú solo tienes que decir que sí.
Reserva una conversación conmigo:
¿Qué acaba pasando?
Es difícil explicar qué ocurre dentro de Micelio. Creo que una de las exploradoras lo hizo mucho mejor que yo al terminar el primer ciclo. Empezó el otoño con resaca emocional, con ganas de encontrar un sitio seguro y de cuidar un poco de sí misma.
Unos meses después me escribió esto:
«He acabado comiendo cosas que salen de las macetas de mi casa. Mirando de otra forma a los árboles, las plantas y los pájaros del parque. Cambiando mis rutas para pasar por zonas verdes. Haciendo jabón. Intentando hacer kombucha. Buscando una forma de mover el cuerpo que no odio. Y, sobre todo, disfrutando del proceso, sin sentirme presionada por hacer más o menos.»
Cuando terminé de leer su mensaje pensé: «Sí. Eso era».
No porque todas las exploradoras tengan que acabar cultivando macetas, haciendo jabón o mirando pájaros.
Sino porque ella había hecho suyo Micelio.
Había seguido unas curiosidades y había acabado encontrando otras que yo no podría haber previsto por ella.
Y eso es precisamente lo interesante de explorar juntas: partimos del mismo lugar, pero no todas encontramos lo mismo.
¿Cómo se vive Micelio?
No hay deberes.
No hay presión por llegar a todo.
No hay una forma correcta de estar aquí.
Cada semana encontrarás una nueva invitación a explorar. Algunas continuarán historias que ya hemos empezado. Otras abrirán caminos que todavía no sabes adónde llevan.
Tú decides hasta dónde quieres seguirlos.
La comunidad sin grupo
Sí, has leído bien. Micelio no tiene grupo de Discord ni de Telegram. Lo tuvimos y nos dimos cuenta de que, casi sin querer, se convertía en otro lugar más que atender Más mensajes. Más ruido. Más sensación de no llegar.
Así que decidí quitarlo, porque creo que hemos confundido comunicación con cantidad de mensajes.
Y para mí comunicarnos significa otra cosa.
Es encontrarnos cuando realmente estamos presentes.
Con tiempo
Con ganas de escuchar
Con una infusión cerca
Sin la presión de contestar rápido
Por eso no tenemos un grupo que atender durante todo el día. Tenemos una cabaña a la que volver. Allí aparecerán las cartas, compartiremos lo que vamos encontrando y veremos cómo una misma exploración toma caminos distintos en cada una.
Podrás leerla cuando encuentres tu momento. Comentarla. Leer cómo la han vivido otras exploradoras. Y dejar que la conversación aparezca poco a poco.
Además nos encontraremos en directo. Algunas delante de una pantalla. Otras en la montaña, en Galicia, Madrid o Cataluña.
Y cada estación llegará a tu casa un tesoro que abrirá un nuevo tramo de la exploración. Dentro habrá materiales, pistas y alguna cosa cuyo sentido quizá no descubras inmediatamente. El resto prefiero no contártelo.
Usamos la pantalla para conectarnos. No para vivir dentro de ella.
¿Por qué se llama Micelio?
Debajo del suelo del bosque existe una red casi invisible: el micelio.
Se entrelaza con las raíces de muchas plantas, participa en el intercambio de agua y nutrientes y participa, en silencio, a que el bosque funcione. Rara vez lo vemos, pero gran parte de la vida que ocurre arriba depende de lo que sucede ahí abajo.
No busca protagonismo. Simplemente crea las condiciones para que la vida continúe. Eso es lo que deseo que sea este espacio.
Me gusta pensar que Micelio funciona un poco así. Hay cosas que empiezan en una carta, otras en un encuentro, un objeto, una conversación o algo que otra exploradora ha encontrado. Y poco a poco empiezan a aparecer conexiones que al principio no estaban a la vista.
Los cuatro senderos que exploraremos durante el año
No seguimos un temario. Seguimos la curiosidad. Y, casi sin darnos cuenta, una y otra vez acabamos volviendo a cuatro lugares.
Mirada
Este es, probablemente, el sendero más silencioso.
Fijarnos en lo que estaba delante y no habíamos visto. Hacer preguntas. Seguir pistas.
Cambiar el punto de vista.
Porque muchas exploraciones empiezan simplemente mirando un poco más.
Naturaleza
La naturaleza no empieza cuando llegas al bosque.
Está en una maceta, un pájaro que vive al lado de casa, la luz que cambia, lo que comemos, nuestro cuerpo o el camino que recorremos cada día.
Exploraremos desde donde estemos.
Vinculación
Algunas cosas se vuelven mucho más interesantes cuando las compartimos. Una carta puede acabar en una conversación.
Un paseo, en una amistad.
Y lo que encuentra una exploradora puede convertirse en la siguiente pista de otra.
Cuerpo
El cuerpo también forma parte de la exploración.
Nos moveremos, jugaremos, descansaremos y probaremos.
No para hacerlo bien. Para descubrir qué ocurre cuando también exploramos desde ahí
¿Qué encontrarás dentro?
No es una lista de cosas que completar. Es una expedición que se irá desplegando durante el año. Algunas piezas entenderás enseguida. Otras tendrán que esperar.
Entre ellas:
Tesoro estacional que te llegarán a tu hogar. Dentro irá una aventura para que la vivas.
Propuestas para salir, observar, crear o jugar.
Encuentros presenciales.
Una carta semanal.
Encuentros online en directo.
Alguna sorpresa que prefiero no contarte todavía.
No para hacer más cosas.
Sino para que esas pequeñas cosas que te hacen bien encuentren, por fin, un hueco en tu semana.
El mapa de nuestra expedición
Me cuesta mucho pensar en Micelio como una membresía, porque no lo siento así. Cada año es una expedición distinta. Sabemos dónde empezamos, pero nunca sabemos del todo qué acabaremos descubriendo por el camino.
Este será el mapa de nuestra próxima exploración.
Nuestra cabaña será el punto de encuentro desde el que partirán las cartas semanales. Con cada estación llegará un pequeño tesoro a tu hogar para acompañar lo que estemos explorando.
Nos encontraremos a través de la pantalla y, cuando podamos, cambiaremos el ordenador por la montaña para vernos en Galicia, Madrid y Cataluña.
Y, entre una estación y otra, irán apareciendo pequeñas sorpresas que prefiero no desvelarte, porque una buena expedición también necesita un poco de misterio.
Al final del camino recogeremos juntas nuestro gran tesoro. No un diploma. Ni un certificado. Sino todo aquello que hayamos vivido durante el año.
Así empieza nuestra exploración 🍂
Si eres como yo, probablemente te guste saber cuándo ocurrirán las cosas para poder hacerles un hueco en la agenda.
Aquí tienes las fechas importantes del viaje de Otoño.
Próximo inicio de viaje: septiembre 2027
Apúntate a la lista para ser la primera en enterarte.
🎁 Los tesoros estacionales
Cada estación comenzará con la llegada de un tesoro a tu hogar.
No es un regalo.
Es el hilo conductor de todo lo que exploraremos durante las siguientes semanas.
Dentro encontrarás los materiales que darán sentido a las cartas, inspirarán las dinámicas de los encuentros online y nos acompañarán también en las experiencias presenciales.
Me gusta pensar en ellos como la mochila con la que empezamos cada tramo de la expedición.
21 de septiembre · Tesoro de Otoño.
23 de noviembre · Tesoro de Invierno + Calendario de Adviento Natural.
💌 Cartas
Cada lunes por la mañana encontrarás una nueva carta esperándote en nuestra cabaña, el blog privado de Micelio.
Podrás leerla cuando encuentres tu momento, volver a ella siempre que quieras y compartir allí mismo cómo la has vivido junto al resto de exploradoras.
No son emails para consumir y pasar al siguiente. Cada carta abre, continúa o conecta una parte de la exploración. Y algunas cosas que encuentres en ellas volverán a aparecer cuando menos lo esperes.
Es una invitación a regalarte un rato para ti.
🥾 Experiencias presenciales
A lo largo del año también viviremos algunas experiencias presenciales.
Serán una excusa para salir de casa y vivir juntas una exploración que solo tiene sentido hacer allí. Habrá juegos, preguntas, cosas que buscar y caminos que seguir. Lo demás lo descubrirás cuando llegues.
Cada experiencia estará diseñada para esa estación del año y tendrá un hilo conductor propio: juegos, dinámicas, pequeñas exploraciones y momentos compartidos que nos ayudarán a integrar lo que estamos viviendo en Micelio.
No se trata solo de encontrarnos.
Se trata de vivir algo juntas.
Madrid · 3 de octubre
Cataluña · 12 de diciembre
Galicia· 3 abril
💻 Encuentros online
Nos encontraremos los domingos a las 8:00 h (hora peninsular) de la mañana.
Cada encuentro durará aproximadamente 1 hora.
- 27 de septiembre
- 18 de octubre
- 1 de noviembre
- 15 de noviembre
- 29 de noviembre
- 20 de diciembre
No son clases.
Son encuentros cuidadosamente preparados para explorar, experimentar, integrar y crear vínculo.
Cada uno será diferente.
Porque la exploración también cambia con las estaciones… y con nosotras.
🌿 Ratos compartidos
Además de los encuentros online, cada semana abriré pequeños ratos compartidos.
Irán cambiando de día y de horario para que, a lo largo del año, todas tengamos la oportunidad de coincidir alguna vez.
A veces seremos muchas.
Otras, solo dos o tres.
Y las dos cosas estarán bien.
¿Es para ti?
Micelio es para humanas exploradoras No importa dónde vivas, ni cómo sea tu familia, ni si compartes tu vida con piracanes, piragatos, miniexploradores, plantas… o contigo misma.
Lo que compartimos no es un estilo de vida. Compartimos unos valores y una curiosidad inmensa por explorar. Compartimos una manera de mirar el mundo.
Creo que este puede ser tu lugar si…
Te puede la curiosidad. Guardas ideas para «algún día». Te entusiasma descubrir algo que llevaba años delante de ti. Te gusta probar, investigar y aprender haciendo. Y no necesitas saber exactamente qué va a ocurrir para querer empezar.
Guardas ideas para "algún día" y te apetece empezar a vivirlas.
Te sigue emocionando descubrir un pájaro, una planta o un rincón que siempre había estado ahí..
Disfrutas compartiendo lo que descubres con otras exploradoras.
Te gusta aprender experimentando, más que acumulando información.
Te contagias de mi alegría y de mis ganas de VIVIR.
Si has ido sonriendo mientras leías… creo que ya sabes que esta expedición es para ti.
Quizá haya una cosa que te haga dudar...
Que parte del Micelio sea online, lo entiendo. A mí también me costó reconciliarme con las pantallas, hasta que entendí que el problema no era la tecnología. Era la relación que tenía con ella.
Por eso Micelio está diseñado para que la pantalla sea un puente, no un destino.
Micelio tiene una parte online, sí. Pero la pantalla es el punto de encuentro, no el lugar donde ocurre todo. Entramos para encontrarnos, recibir la siguiente exploración y compartir lo que hemos descubierto. Después, volvemos a salir.
Es mi manera de recordarle al cuerpo que no voy a consumir contenido, voy a regalarme un rato. No espero que hagas lo mismo, pero sí que encuentres tu propia manera de llegar.
Porque quiero que cada vez que entres en Micelio sientas que no estás abriendo una página web. Estás entrando en un lugar donde poner un poquito más de vida en tu vida.
Probablemente no sea para ti si...
Buscas una formación tradicional con un paso a paso cerrado.
Prefieres consumir contenido sin implicarte ni compartir parte del camino.
Te incomoda no saber exactamente qué ocurrirá cada mes.
O simplemente no te apetece dejarte sorprender.
Y está bien. Micelio no quiere ser para todo el mundo. Solo para quienes tienen la libreta llena de ideas y agradecen que alguien les prepare la aventura.
¿Te unes a vivir la aventura?
Quizá ya sientas que te apetece vivir esta exploración con nosotras. Ahora toca la parte menos emocionante, pero necesaria.
Ciclo completo de Micelio 2026/2027
Del 14 de septiembre de 2026 al 6 de junio de 2027.
590 € o 66 €/mes.
Antes de confirmar tu plaza me gustaría que tengamos una conversación.
No para hacer una entrevista sino para conocernos, resolver tus dudas y ver juntas si te apetece formar parte de esta expedición.
Cuando completes el formulario empezará el proceso de bienvenida. Conversaremos personalmente.
Y, si al terminar la conversación sientes que este es tu lugar, podrás reservar tu plaza para el nuevo ciclo.
Información sobre el Micelio
¿Puedo apuntarme en cualquier momento?
No, la entrada tiene días muy específicos. Me encanta cuidar cada paso que das.
Próxima entrada 🍂❄️🌸: Septiembre 2027 . Apúntate a la lista para ser la primera en enterarte.
¿Cuanto tiempo me llevará?
El que te cuide más a ti.
Las propuestas están hechas para que las disfrutes como consideres.
¿Puedo ir a las sesiones presenciales sin pertenecer al Micelio?
No, creo las exploraciones presenciales especialmente para las exploradoras del Micelio.
¿Cómo me uno?
Para formar parte del Micelio, he preparado un formulario para que podamos conocernos mejor. Una vez lo rellenes, hablaremos directamente tú y yo.
¿Cuántas exploradoras habrá en el Micelio?
El máximo de plazas son 25 exploradoras.
Es el grupo que puedo sostener y cuidar como me gusta.
Ahora mismo ya somos 11 🙂
Vivo en ciudad, ¿Cómo lo hago?
Micelio no ocurre en un lugar concreto.
Ocurre allí donde estás.
Algunas exploradoras viven en aldeas rodeadas de bosque.
Otras en ciudades llenas de ruido, asfalto y semáforos.
Y todas viven las propuestas a su manera.
Porque Micelio no consiste en tener acceso a un entorno perfecto.
Consiste en mirar con curiosidad el que ya tienes.
Las exploraciones están pensadas para adaptarse a realidades muy distintas.
Así que, vivas donde vivas, podrás formar parte del Micelio.
De hecho, una de las cosas más bonitas es descubrir cómo una misma propuesta se transforma según quién la vive y dónde la vive.