Alas para inspirar
Empiezo esta carta con una imagen.
A primera hora de un día de abril Mediterraneo: soleado y caluroso. Dos mujeres caminan hacia el tanatorio, una de ellas lleva un vesitadazo rojo llenode colores y un cuadro enorme en una mano, un caballete en la otra y una bolsa llena de papeles y rotuladores de colores en la mochila.
A veces pienso en que pasaría si nos mostraran instantes de nuestra vida futura. Entenderíamos en qué andábamos metidas en ese momento?Si un año antes me muestran esta imagen de mi, no hubiera imaginado que me dirigía al funeral de mi padre con la clara intención de crear un espacio que acompañara a los asistentes y a mi misma a honrar su vida.
Porque él en esencia era artista, luego sus ocupaciones fueron muy diversas.
Yo heredé el artisteo pero no el talento para plasmarlo en lo tradicional. Lo mío es hacer sentir a los demás.
Y eso hice, creé un espacio con un autoretrato que te metía de lleno en como él veía el mundo, mi vestido rojo comprado especialmente para la ocasión fue un acto de rebeldía hacia celebrar la vida y no llorar la muerte, y las hojas y colores fueron una invitación a jugar con los colores a los que le despedían.
El humor es mi gran salvavidas. También en la muerte. Así que en los funerales de mi madre y mi padre acabé haciendo algo que jamás hubiera imaginado años atrás: un monólogo de humor.
Porque la risa también honra una vida. Y sobretodo a mi madre le hubiera gustado (aunque no mostrado) que ese fuera el tono.
Desde hace años quiero poner el foco en que impacto dejan mis acciones, en cómo acompaño a mi familia, palabras, consumos… y no hablo solo de momentos puntuales, sino de una elección de vida.
Por amor. AMOR a la tierra, a otros seres vivos,a los vecinos, a mi misma
(este es el que más me ha costado y me cuesta) , al planeta, a la comunidad …
Quien abrió la puerta a darme cuenta de que todo tiene un impacto fue Bongo, mi primer compañero piracán, mi caballero andante. Acompañando a un piracán se abre la posibilidad de ver claramente como las elecciones le afectan directamente.
Viví el proceso de comprobar que algunas elecciones no le beneficiaban, incluso le perjudicaban. Me sincronicé tanto con él , que el día que accioné un collar eléctrico para que me hiciera caso y vi su cara, decidí que nunca más haría daño por querer encajar en el mundo.
Luego, vino acompañar a la miniexploradora. Ella ha abierto puertas de mi a las que no sé si hubiera podido acceder de otra manera. Mi ejemplo, pero no de boquilla, sino el real, el que se siente profundo, el que trasmites sin darte cuenta. En mis acciones, palabras, sentires, compras … todo le deja información en su cerebro.
Y eso, me está haciendo nutrirme a tope para enseñarle mis ALAS. Siento que si yo le muestro las mías, ella también desplegará las suyas.
Y por último, el acompañar a mi padre y a mi madre en sus cierres de ciclo de vida (muerte) me ha enseñado muchísimo.
Como acompañes a los demás también te acompaña a ti. Parece que cuando cuidamos a alguien, es unidireccional. El cuidado recibe, pero en realidad, todo eso te acompaña una vez ese humano ya no está físicamente. A veces te deja paz, a veces nostalgia, rabia y otras enfado. He vivido todas.
También me reafirmó la habilidad de poner límites. Porque este acompañamiento no solo es hacia fuera también es hacia ti misma. Y hay momentos en los que hay que poner distancia a otros humanos para que cada uno siga su camino.
Y ahora, me encuentro en el momento que todo eso está cogiendo forma, que estoy sabiendo ponerle palabras y extenderlo más allá de los vínculos con otros seres vivos.Porque este amor se está extendido a los residuos que genero, a las acciones que me uno, a los grupos que formo, los contactos que tengo en el móvil, lo que comparto públicamente o lo que me llega a mi …
¿Qué estamos nutriendo con nuestras acciones cotidianas?
Soy una tía flexible, así que, soy incoherente muchas veces. No siempre puedo hacerlo como me gustaría, y a veces antepongo el encaje social a mis pensamientos. Porque pienso en global, en conjunto.
Porque no se trata de crearte otro molde en el que no puedes moverte, sino de poner amor y atención en lo que hacemos, decimos y sentimos.
Pat