Bitácora hacia la naturaleza
¿Vida lenta?
Buenos días exploradora,
¿Cómo se despierta el domingo?
Estoy emocionada por estrenar este compromiso conmigo misma de escribirte y compartirte un vídeo cada semana.
Cuando le comparto a alguien este nuevo proyecto, donde vivo, con quién …todos me sueltan eso de: claro, vives más lento, en calma.
y si eres menos respetuoso quizá dices algo como ‘ No sé que prisa tienes: ¿Qué te esperan las cabras? ‘.Hay un concepto de slow life, vida lenta para mí mal entendido.
Creo en llevar tu propio ritmo sea cual sea.
En la bitácora de esta semana quería que en unos minutos te empaparas de bosque, reflexión, cotidianidad … En la que siempre te tengo en cuenta. En serio, vivo algo y pienso jo! me encantaría contárselo.
Ha sido un ejercicio de soltar impresionante, de priorizar, y de quedarme con lo esencial. Un ejercicio que te propongo que hagas en tu propia vida.
Como buena exploradora empollona que soy, llevo tiempo estudiando que se cuece en temas de naturaleza.
Es maravilloso cambiar de ocupación, se te abre todo un mundo nuevo por descubrir, con la mochila llena de aprendizajes de la anterior.
Un concepto que discrepo por cómo se presenta es el slow living o vida lenta.
Creo que el adjetivo lenta, lleva a confusión y falsas expectativas.
Hace años vivía sin cubrir mis necesidades, con la pasión desbordada y descontrolada. Cosa que me afectó mucho física, mental y emocionalmente.
En ese momento vivía en una gran ciudad como Barcelona.
Para cortar con eso de raíz, decidí hacer un viaje ‘La expedición canina’.
Recorrí 20 ciudades como si fuera el circo. Aunque un poco lo era. Inicié el viaje con Bongo y Vespa y terminamos con todos los piracanes (8 en aquel entonces).
Idealicé sentarme a ver un amanecer con un zumo de naranja. Hacerlo a ese ritmo bucólico. La luz tenúe dándome en la cara, una taza preciosa entre mis manos … y bueno, puestos también imaginaba a un chico aventurero, maduro y majo que me acompañara.En aquella época estaba en momento soltera / hartura parejil nivel máximo.
Y cuál fue la realidad? Yo seguía a mi ritmo frenético. Sí, viajando en una caracolilla/ furgo camperizada estupenda, con mis compañeros Bongo y Vespa. Viviendo un montón de aventuras por montes, ciudades …
Pero ese ritmo lento… no llegó nunca.
Cuando me vine a vivir al rural Gallego, pensé que así sí que lograría ese ritmo lento del que se hablaba tanto.
Pero tampoco ha llegado …
Lo que sí he logrado es ir a mi propio ritmo. Crearme un día día que me acompañe y ponga mis prioridades en primer lugar: Mi familia humana y canina.
La naturaleza: del entorno y la mía propia me han facilitado todo.
Pero no por vivir donde vivo, sino por la relación que he desarrollado.
Observando, conociendo, integrando y sobre todo escuchando. Y poniendo mucho límite a lo que dejo entrar.
Es tan fácil llevar el ritmo que te marcan desde fuera. Lento o rápido, no creo que sea una cuestión de velocidad, sino de cómo lo haces. Y si de va contigo o no.
Es cierto, que hay lugares más hostiles que otros. Pero siempre hay una manera de encontrar rincones y maneras. Es cuestión de entrenar la mirada y mover el culo (literalmente).
Hay piracanes y humanos que necesitamos acción y calma, otros más espacio, más tiempo… y está bien.
Lo importante aquí es ¿Vas a tu propio ritmo o has dejado que el entorno te arrastre?, ¿Ese entorno lo acompaña o lo dificulta?
Pat